Un hotel muy desagradable es una posadilla.

Los juegos de palabras en castellano que he inventado. (Hablo con el acento mexicano, es cómodo para los juegos de palabras.)

Cuando me hablaban de la idea de hacer amor con Catherine Zeta-Jones, dije "Hago amor con las plantas, pero no con las setas."

Para usar los sanitarios en México, una chica me pidió un peso. Le contesté, ¿Un beso?

¿Por qué es el plátano la comida de los monjes que hacen votos de pobreza? Porque dicen, ¡Plata, no!

Cuando viajo, a veces me preguntan si estoy de vacaciones. Contesto, ¿Para qué querría ser una vaca?

En Buenos Aires hay un hipódromo. Cuando vaya allí, quiero participar en un concurso de hipos.

Al ver por la primera vez una tetera, me sorprendió que no asemeje a un sujetador.

Por la calle me encontré con un desastre. Lo reconocí como un desastre cuando él intentó descoser mi ropa.

El odio es un hijo de disputa.

La Alhambra es bella, pero vieja y obsoleta. Ahora piensan reemplazarla por una red inalhambrica.

En un paseo por los montes de Colombia, un amigo indicó un mineral y dijo: "Es azufre". Le contesté, "¿Por qué sufre?"

¿Qué dijo un ladrón de pescado al otro? ¡Róbalo!

A ver también las fotos de mi escultura efémera, "De-lirio".

O eres utopista, o eres autopista.

Gracias, pero no quiero el pancito. Ya tengo una panzota.

Para graduar de la universidad, algunos estudiantes tienen que presentar sustentaciones. Los demás no tienen tentaciones.

¿Por qué el jugo de mora? Porque no es pera.

Cada agosto, los homosexuales de España organizan su Festival de Ver Ano. (Basada en una idea de Tania Leal.)

¿Cuál es la diferencia entre el cura, la cura, y lo cura?

¿Qué te niega el ocio? El negocio.

Se llama un casino porque casi no tienes la posibilidad de ganar.

Siendo ateo practicante, para despedirme digo "A ningún dios."